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domingo, 17 de junio de 2012

Por qué escribo. Los motivos de George Orwell que comparto.

Ante la pregunta que alguna vez me han hecho de por qué escribo este blog y otras obras, podría ponerme divino y decir una buena sarta de sandeces, realmente lo hago más veces de lo que me gustaría. Pero leyendo al maestro George Orwell, creo que puedo humildemente compartir su explicación de cuatro puntos sobre cual era el impulso que le movía para escribir sus obras. Incluyo el texto completo aunque lo referido a mi motivación personal se circunscribe a los cuatro puntos única y exclusivamente.
Así las cosas, si alguien está interesado en saber por qué escribo (Cuestión que pongo en duda seriamente),  solo tengo que remitirme a la explicación del maestro Orwell.

Por qué escribo.


George Orwell.

Desde muy corta edad, quizá desde los cinco o seis años, supe que cuando fuese mayor sería escritor. Entre los diecisiete a los veinticuatro años traté de abandonar ese propósito, pero lo hacía dándome cuenta de que con ello traicionaba mi verdadera naturaleza y que tarde o temprano habría de ponerme a escribir libros.

Era yo el segundo de tres hermanos, pero me separaban de cada uno de los dos cinco años, y apenas vi a mi padre hasta que tuve ocho. Por ésta y otras razones me hallaba solitario, y pronto fui adquiriendo desagradables hábitos que me hicieron impopular en mis años escolares. Tenía la costumbre de chiquillo solitario de inventar historias y sostener conversaciones con personas imaginarias, y creo que desde el principio se mezclaron mis ambiciones literarias con la sensación de estar aislado y de ser menospreciado. Sabía que las palabras se me daban bien, así como que podía enfrentarme con hechos desagradables creándome una especie de mundo privado en el que podía obtener ventajas a cambio de mi fracaso en la vida cotidiana. Sin embargo, el volumen de escritos serios, es decir, realizados con intención seria, que produje en toda mi niñez y en mis años adolescentes, no llegó a una docena de páginas. Escribí mi primer poema a la edad de cuatro o cinco años (se lo dicté a mi madre). Tan sólo recuerdo de esa "creación" que trataba de un tigre y que el tigre tenía "dientes como de carne", frase bastante buena, aunque imagino que el poema sería un plagio de "Tigre, tigre", de Blake. A mis once años, cuando estalló la guerra de 1914-1918, escribí un poema patriótico que publicó el periódico local, lo mismo que otro, de dos años después, sobre la muerte de Kitchener. De vez en cuando, cuando ya era un poco mayor, escribí malos e inacabados "poemas de la naturaleza" en estilo georgiano. También, unas dos veces, intenté escribir una novela corta que fue un impresionante fracaso. Ésa fue toda la obra con aspiraciones que pasé al papel durante todos aquellos años.

Sin embargo, en ese tiempo me lancé de algún modo a las actividades literarias. Por lo pronto, con material de encargo que produje con facilidad, rapidez y sin que me gustara mucho. Aparte de los ejercicios escolares, escribí vers d'occasion, poemas semicómicos que me salían en lo que me parece ahora una asombrosa velocidad -a los catorce escribí toda una obra teatral rimada, una imitación de Aristófanes, en una semana aproximadamente- y ayudé en la redacción de revistas escolares, tanto en los manuscritos como en la impresión. Esas revistas eran de lo más lamentablemente burlesco que pueda imaginarse, y me molestaba menos en ellas de lo que ahora haría en el más barato periodismo. Pero junto a todo esto, durante quince años o más, llevé a cabo un ejercicio literario: ir imaginando una "historia" continua de mí mismo, una especie de diario que sólo existía en la mente. Creo que ésta es una costumbre en los niños y adolescentes. Siendo todavía muy pequeño, me figuraba que era, por ejemplo, Robin Hood, y me representaba a mí mismo como héroe de emocionantes aventuras, pero pronto dejó mi "narración" de ser groseramente narcisista y se hizo cada vez más la descripción de lo que yo estaba haciendo y de las cosas que veía. Durante algunos minutos fluían por mi cabeza cosas como estas: "Empujo la puerta y entró en la habitación. Un rayo amarillo de luz solar, filtrándose por las cortinas de muselina, caía sobre la mesa, donde una caja de fósforos, medio abierta, estaba junto al tintero. Con la mano derecha en el bolsillo, avanzó hacia la ventana. Abajo, en la calle, un gato con piel de concha perseguía una hoja seca", etc., etc. Este hábito continuó hasta que tuve unos veinticinco años, cuando ya entré en mis años no literarios. Aunque tenía que buscar, y buscaba las palabras adecuadas, daba la impresión de estar haciendo contra mi voluntad ese esfuerzo descriptivo bajo una especie de coacción que me llegaba del exterior. Supongo que la "narración" reflejaría los estilos de los varios escritores que admiré en diferentes edades, pero recuerdo que siempre tuve la misma meticulosa calidad descriptiva.

Cuando tuve unos dieciséis años descubrí de repente la alegría de las palabras; por ejemplo, los sonidos v las asociaciones de palabras. Unos versos de Paraíso perdido, que ahora no me parecen tan maravillosos, me producían escalofríos. En cuanto a la necesidad de describir cosas, ya sabía a qué atenerme. Así, está claro qué clase de libros quería yo escribir, si puede decirse que entonces deseara yo escribir libros. Lo que más me apetecía era escribir enormes novelas naturalistas con final desgraciado, llenas de detalladas descripciones y símiles impresionantes, y también llenas de trozos brillantes en los cuales serían utilizadas las Palabras, en parte, por su sonido. Y la verdad es que la primera novela que llegué a terminar, Días de Birmania, escrita a mis treinta años pero que había proyectado mucho antes, es más bien esa clase de libro.
Doy toda esta información de fondo porque no creo que se puedan captar los motivos de un escritor sin saber antes su desarrollo al principio. Sus temas estarán determinados por la época en que vive -por lo menos esto es cierto en tiempos tumultuosos y revolucionarios como el nuestro-, pero antes de empezar a escribir habrá adquirido una actitud emotiva de la que nunca se librará por completo. Su tarea, sin duda, consistirá en disciplinar su temperamento y evitar atascarse en una edad inmadura, o en algún perverso estado de ánimo: pero si escapa de todas sus primeras influencias, habrá matado su impulso de escribir. Dejando aparte la necesidad de ganarse la vida, creo que hay cuatro grandes motivos para escribir, por lo menos para escribir prosa. Existen en diverso grado en cada escritor, y concrétamente en cada uno de ellos varían las proporciones de vez en cuando, según el ambiente en que vive. Son estos motivos:


1. El egoísmo agudo. Deseo de parecer listo, de que hablen de uno, de ser recordado después de la muerte, resarcirse de los mayores que lo despreciaron a uno en la infancia, etc., etc. Es una falsedad pretender que no es éste un motivo de gran importancia. Los escritores comparten esta característica con los científicos, artistas, políticos, abogados, militares, negociantes de gran éxito, o sea con la capa superior de la humanidad. La gran masa de los seres humanos no es intensamente egoísta.

Después de los treinta años de edad abandonan la ambición individual -muchos casi pierden incluso la impresión de ser individuos y viven principalmente para otros, o sencillamente los ahoga el trabajo. Pero también está la minoría de los bien dotados, los voluntariosos decididos a vivir su propia vida hasta el final, y los escritores pertenecen a esta clase. Habría que decir los escritores serios, que suelen ser más vanos y egoístas que los periodistas, aunque menos interesados por el dinero.

2. Entusiasmo estético. Percepción de la belleza en el mundo externo o, por otra parte. en las palabras y su acertada combinación. Placer en el impacto de un sonido sobre otro, en la firmeza de la buena prosa o el ritmo de un buen relato. Deseo de compartir una experiencia que uno cree valiosa y que no debería perderse. El motivo estético es muy débil en muchísimos escritores, pero incluso un panfletario o el autor de libros de texto tendrá palabras y frases mimadas que le atraerán por razones no utilitarias; o puede darle especial importancia a la tipografía, la anchura de los márgenes, etc. Ningún libro que esté por encima del nivel de una guía de ferrocarriles estará completamente libre de consideraciones estéticas.

3. Impulso histórico. Deseo de ver las cosas como son para hallar los hechos verdaderos y almacenarlos para la posteridad.

4. Propósito político, y empleo la palabra "político" en el sentido más amplio posible. Deseo de empujar al mundo en cierta dirección, de alterar la idea que tienen los demás sobre la clase de sociedad que deberían esforzarse en conseguir. Insisto en que ningún libro está libre de matiz político. La opinión de que el arte no debe tener nada que ver con la política ya es en sí misma una actitud política.

Puede verse ahora cómo estos varios impulsos luchan unos contra otros y cómo fluctúan de una persona a otra y de una a otra época. Por naturaleza -tomando "naturaleza" como el estado al que se llega cuando se empieza a ser adulto- soy una persona en la que los tres primeros motivos pesan más que el cuarto. En una época pacífica podría haber escrito libros ornamentales o simplemente descriptivos y casi no habría tenido en cuenta mis lealtades políticas. Pero me he visto obligado a convertirme en una especie de panfletista. Primero estuve cinco años en una profesión que no me sentaba bien (la Policía Imperial India, en Birmania), y luego pasé pobreza y tuve la impresión de haber fracasado. Esto aumentó mi aversión natural contra la autoridad y me hizo darme cuenta por primera vez de la existencia de las clases trabajadoras, así como mi tarea en Birmania me había hecho entender algo de la naturaleza del imperialismo: pero estas experiencias no fueron suficientes para proporcionarme una orientación política exacta. Luego llegaron Hitler, la guerra civil española, etc.

Éstos y otros acontecimientos de 1936-1937 habían de hacerme ver claramente dónde estaba. Cada línea seria que he escrito desde 1936 lo ha sido, directa o indirectamente, contra el totalitarismo y a favor del socialismo democrático, tal como yo lo entiendo. Me parece una tontería, en un periodo como el nuestro, creer que puede uno evitar escribir sobre esos temas. Todos escriben sobre ellos de un modo u otro. Es sencillamente cuestión del bando que uno toma y de cómo se entra en él. Y cuanto más consciente es uno de su propia tendencia política, más probabilidades tiene de actuar políticamente sin sacrificar la propia integridad estética e intelectual.

Lo que más he querido hacer durante los diez años pasados es convertir los escritos políticos en un arte. Mi punto de partida siempre es de partidismo contra la injusticia. Cuando me siento a escribir un libro no me digo: "Voy a hacer un libro de arte". Escribo porque hay alguna mentira que quiero dejar al descubierto, algún hecho sobre el que deseo llamar la atención. Y mi preocupación inicial es lograr que me oigan. Pero no podría realizar la tarea de escribir un libro, ni siquiera un largo artículo de revista, si no fuera también una experiencia estética. El que repase mi obra verá que aunque es propaganda directa contiene mucho de lo que un político profesional consideraría inmaterial. No soy capaz, ni me apetece, de abandonar por completo la visión del mundo que adquirí en mi infancia. Mientras siga vivo y con buena salud seguiré concediéndole mucha importancia al estilo en prosa, amando la superficie de la Tierra. Y complaciéndome en objetos sólidos y trozos de información inútil. De nada me serviría intentar suprimir ese aspecto mío. Mi tarea consiste en reconciliar mis arraigados gustos y aversiones con las actividades públicas, no individuales, que esta época nos obliga a todos a realizar.

No es fácil. Suscita problemas de construcción y de lenguaje e implica de un modo nuevo el problema de la veracidad. He aquí un ejemplo de la clase de dificultad que surge. Mi libro sobre la guerra civil española, Homenaje a Cataluña, es, desde luego, un libro decididamente político, pero está escrito en su mayor parte con cierta atención a la forma y bastante objetividad. Procuré decir en él toda la verdad sin violentar mi instinto literario. Pero entre otras cosas contiene un largo capítulo lleno de citas de periódicos y cosas así, defendiendo a los trotskistas acusados de conspirar con Franco. Indudablemente, ese capítulo, que después de un año o dos perdería su interés para cualquier lector corriente, tenía que estropear el libro. Un crítico al que respeto me reprendió por esas páginas: "¿Por qué ha metido usted todo eso?", me dijo. "Ha convertido lo que podía haber sido un buen libro en periodismo." Lo que decía era verdad, pero tuve que hacerlo. Yo sabía que muy poca gente en Inglaterra había podido enterarse de que hombres inocentes estaban siendo falsamente acusados. Y si esto no me hubiera irritado, nunca habría escrito el libro.

De una u otra forma este problema vuelve a presentarse. El problema del lenguaje es más sutil y llevaría más tiempo discutirlo. Sólo diré que en los últimos años he tratado de escribir menos pintorescamente y con más exactitud. En todo caso, descubro que cuando ha perfeccionado uno su estilo, ya ha entrado en otra fase estilística. Rebelión en la granja fue el primer libro en el que traté, con plena conciencia de lo que estaba haciendo, de fundir el propósito político y el artístico. No he escrito una novela desde hace siete años, aunque espero escribir otra enseguida.

Seguramente será un fracaso -todo libro lo es-, pero sé con cierta claridad qué clase de libro quiero escribir.

Mirando la última página, o las dos últimas, veo que he hecho parecer que mis motivos al escribir han estado inspirados sólo por el espíritu público. No quiero dejar que esa impresión sea la última. Todos los escritores son vanidosos, egoístas y perezosos, y en el mismo fondo de sus motivos hay un misterio. Escribir un libro es una lucha horrible y agotadora, como una larga y penosa enfermedad. Nunca debería uno emprender esa tarea si no le impulsara algún demonio al que no se puede resistir y comprender. Por lo que uno sabe, ese demonio es sencillamente el mismo instinto que hace a un bebé lloriquear para llamar la atención. Y, sin embargo, es también cierto que nada legible puede escribir uno si no lucha constantemente por borrar la propia personalidad. La buena prosa es como un cristal de ventana. No puedo decir con certeza cuál de mis motivos es el más fuerte, pero sé cuáles de ellos merecen ser seguidos. Y volviendo la vista a lo que llevo escrito hasta ahora, veo que cuando me ha faltado un propósito político es invariablemente cuando he escrito libros sin vida y me he visto traicionado al escribir trozos llenos de fuegos artificiales, frases sin sentido, adjetivos decorativos y, en general, tonterías.
FIN

Resumen biográfico.

Escritor, ensayista y periodista inglés, George Orwell es uno de los más conocidos autores del siglo XX, autor de grandes alegatos contra el totalitarismo en cualquiera de sus versiones. Orwell pasó a la historia de la literatura universal gracias a obras como 1984 o Rebelión en la Granja, novelas que hoy en día todavía mantienen su fuerza original.


Nacido en la India durante el periodo colonial británico, Orwell creció en Inglaterra, donde se formó en St.Cyprian antes de terminar sus estudios en Eton, poco antes de volver a Birmania donde comenzó a trabajar de policía. Años después, harto de la situación imperial, vuelve a Inglaterra y escribe sus primeros textos sin apenas sustento económico.

Establecido en París a partir de 1928, Orwell escribe su primera obra de renombre, Sin blanca en París y en Londres, hasta que su aventura sin apenas dinero acaba al volver a casa de su familia. Es a partir de este momento, en el que pasa a trabajar como profesor, que elige firmar con el nombre de George Orwell en lugar de con el suyo propio, Eric Blair.

La obra de Orwell a partir de 1936 se vuelve más social y con puntos en común con la izquierda europea moderada. Sin duda su paso por la Guerra Civil Española, alistado en contra de las fuerzas rebeldes en las filas del sindicato troskista del POUM, marcó su visión del estalinismo como fuerza totalitaria. Tanto en la Guerra Civil como en la Segunda Guerra Mundial, Orwell escribió artículos y ensayos para diarios y radio, como Tribune o la BBC.

De entre su obra habría que destacar, como ya hemos dicho anteriormente, títulos como1984 o Rebelión en la granja, pero sin olvidar Homenaje a Cataluña, Mi Guerra Civil Española, Diario de Guerra o Subir a por aire.
George Orwell murió en Londres el 21 de enero de 1950.

Su obra.

Mención expresa merece su visión distropica  en la obra 1984 que tan de actualidad se encuentra actualmente y que debería ser de lectura obligatoria en las escuelas del mundo, como antidoto a la neolengua y el control del pensamiento, tan extendido entre nuestros políticos actuales y medios de comunicación. Lamentablemente la mayoría de la población lo único que conoce del Gran Hermano es el nefasto programa de televisión que degrada al también llamado Hermano Mayor y lo convierte en un cotilla chafardero, lo que  resulta un insulto a la inteligencia y a la propia obra de Orwell.

Libros
Sin blanca en París y Londres (Down and Out in Paris and London, 1933).
Los días de Birmania (Burmese Days, 1934).
A Clergyman's Daughter (1935).
Mantened la aspidistra izada (Keep the Aspidistra Flying, 1936).
El camino a Wigan Pier (The Road to Wigan Pier, 1937).
Homenaje a Cataluña (Homage to Catalonia, 1938).
Subir a por aire (Coming Up for Air, 1939).
Rebelión en la granja (Animal Farm, 1945).
1984 (1949).
Publicaciones de sus diarios y otros tras su muerte
Mi Guerra Civil Española (1939).
Diario de Guerra 1940-1942 (1942).
Orwell en España
1984
Ensayos
A Good Word For The Vicar of Bray
A Hanging
A Nice Cup of Tea
AntiSemitism In Britain
Arthur Koestler
Benefit of Clergy: Some Notes on Salvador Dali
Books vs. Cigarettes
Bookshop Memories
Boys' Weeklies and Frank Richards's Reply
Charles Dickens
Charles Reade
Confessions of a Book Reviewer
Decline of the English Murder
Down The Mine
Freedom of the Park
Future of a Ruined Germany
Good Bad Books
How The Poor Die
In Defence of P. G. Wodehouse
Inside The Whale
James Burnham and the Managerial Revolution
Lear, Tolstoy and the Fool
Looking Back On The Spanish War
Mark Twain -- The Licensed Jester
Marrakech
Nonsense Poetry
North And South
Notes on Nationalism
Pleasure Spots
Poetry and the Microphone
Politics and the English Language
Politics vs. Literature: An Examination of Gulliver's Travels
Raffles and Miss Blandish
Reflections on Gandhi
Revenge is Sour
Riding Down The Bangor
Rudyard Kipling
Shooting an Elephant (1936)
Some Thoughts on the Common Toad
Spilling The Spanish Beans
Such, Such Were The Joys
The Art of Donald McGill
The Lion and the Unicorn: Socialism And The English Genius
The Prevention of Literature
The Spike
The Sporting Spirit
W B Yeats (ensayo)
Wells, Hitler And The World State
Why I Write
Writers and the Leviathan
You and the Atomic Bomb

lunes, 14 de junio de 2010

El Único ,un relato corto original de Aleksander. Tercera entrega.

Capítulos anteriores aquí.

El Único, tercera entrega.

Era un rostro de una perfección sobrenatural. Sus facciones proporcionadas, su pelo rubio claro y largo que le llegaba hasta el cuello, su barba que había sido recortada para que tuviera medio centímetro de longitud y los ojos violetas le daban al hombre un aspecto místico.
- Como he… dicho - El hombre respiraba a gran velocidad, parecía que llevaba corriendo mucho tiempo - Gracias, soy el sargento templario Jossef del Primer Capitulo De Los Exploradores.
- Jossef... al ser un templario tenemos muchas preguntas que hacerte - Dijo Aleksey que estaba recargando la Spas - Ya que he sido el primero en ayudarte hare la primera… ¿Cómo habéis forjado esas armaduras de ceramita? Son… -
- ¡Mierda Aleksey! ¿Tienes a un templario delante y lo único que se te ocurre es como han forjado sus armaduras? - Gritó Agustín sin dejar acabar la pregunta a Aleksey. - Jossef... ¿por que os llamáis templarios…? -
- Otro que tal - Empezó a decir Camilo - ¿Cómo esta el resto del… -

Los compañeros siguieron haciendo preguntas sin dejarle contestar durante casi una hora pero al fin Jossef respondió a todas las preguntas aunque desilusionó a algunos ya que Aleksey descubrió que no podía fabricar armaduras de ceramita con el equipo que tenia y Agustín se perdió en el discurso sobre la ideología de los templarios y por que ellos se autoproclamaron así.

Aun con todos aquellos disgustos y desengaños si que lograron enterarse de la situación del resto de la península. El estado era crítico, y que después de esta evacuación la línea de defensa, para contener a estas bestias, se situaría al oeste de Madrid, dejando al resto de la península sin ningún tipo de protección.

- Y creo que eso es todo - Empezó a decir de nuevo Jossef - Creo que lo mejor será que me quede con vosotros y os ayude a llegar al punto de evacuación, sinceramente, yo solo no tengo tampoco muchas posibilidades de llegar.
- Tu compañía es bien recibida - Dijo Aleksey - Pues no será fácil llegar al punto de evacuación -

***
- Que razón tenia - Dijo un sonriente Aleksander cuando sus pies tocaron la azotea del edificio al que había saltado.
Aleksander había decidido ir a Valencia a por la batería que necesitaba. Además, llevaba un tiempo pensando que la forma mas segura de moverse por la ciudad era saltar de un edificio a otro pero, hasta ahora, nunca había llegado a probarlo.
Estaba entrando en Valencia y aunque se encontraba a unos cuantos kilómetros de distancia de la tienda de ingeniería su velocidad sobrenatural y sus saltos inhumanos le acercaban a una velocidad desmesurada.
- Parece que los Kulzars no han infestado las azoteas y los balcones - Dijo después de aterrizar suavemente en otro balcón y antes de saltar a una azotea cercana.

Como Aleksander, predijo a los diez minutos había alcanzado la azotea de la tienda de ingeniería y empezó a entrar sigilosamente en el gran complejo de ingeniería.
La verdad es que todo iba relativamente bien. Solo había tenido que decapitar a un Kulzars y destrozar a golpes a otros dos, después de eso se había adentrado en la tienda hasta sus profundidades y estaba a pocas habitaciones de la zona de piezas de fisión.
Entonces se oyó un sonido de metales cayendo.
Aleksander desenfundo su Deagle, una pistola de gran potencia que había traído por si las cosas se complicaban, y entro en la sala. La oscuridad en esa sala era absoluta por lo que sus ojos tardaron unos cuantos segundos en penetrar en la oscuridad y ver la totalidad de la sala, a decir verdad; a pesar de todas las veces que Aleksander se había maldecido por ser el monstruo que era, siempre había estado agradecido de sus dones y cualidades.

La habitación parecía vacía a primera vista pero entonces una pequeña figura salió de detrás de un armario y le disparó.
Aleksander ni siquiera se movió, ni siquiera disparo a la figura, porque se dio cuenta de que la bala no había explotado así que no era un hombre de Los Vástagos. ¿Que era esa criatura?
- ¿No gritas?-Dijo la figura ¿O estaba Aleksander delirando? - ¿No me atacas?
`` ¿Me está hablando? Eso es imposible debo estar delirando’’ Pensó Aleksander para intentar tranquilizarse, aunque sin mucho éxito.
- Esto no esta pasando - Dijo en un susurro Aleksander que no salía de su estado de estupor - No existes -
- ¿Hablas? - Dijo la extraña voz - ¿Qué eres? -
- ¿Y tú? - Aleksander no se lo creía ``eso´´ no podía estar ahí.

Entonces la pequeña figura encendió un linterna y le mostró a Aleksander que si estaba junto a él.
Aleksander soltó la pistola la cual cayó al suelo y luego el mismo cayó de rodillas al suelo.
- No estoy solo - Su voz le sonaba irreal, increíble - Hay alguien mas aquí… - Las palabras no le salían de la boca - Un… - no podía decirlo no podía ser verdad, pero estaba allí, era cierto, había un - …Niño -

***


- ¡Traga plomo monstruo! - Gritó Julian mientras vaciaba los cargadores de sus Macs sobre el loco que estaba delante del todo terreno.

El Land Rover incrustó al desdichado loco en su parachoques sin frenar su avance.

Como si fuera un clavo perforando la madrea, el Land Rover se abría paso a golpes entre los locos para intentar llegar hasta la estación de metro.
- Mierda Roberto mira por donde vas que a este paso vas a acabar aplastando el motor del coche - Dijo Camilo mientras recargaba la escopeta que llevaba.
- ¿Te crees que es fácil? Estos gilipollas se lanzan contra el coche -

Desde la armería hasta la estación había solo tres calles pero el avance era tan lento que solo habían atravesado una de las calles. Además por si los locos no fueran suficiente problema había un montón de escombros y coches abandonados obstaculizando el avance.

Aleksander, que iba en la zona que debía ocupar un enorme maletero, junto a Jossef y Ana disparaba a todo ser que hubiera fuera del coche y solo paraba de disparar cuando el silencio del cargador vació se prolongaba unos segundos.

Al alcanzar el principio de la tercera calle el coche estaba para el arrastre y la munición prácticamente se había acabado pero lo que mas les asustó fue ver una aglomeración de coches abandonados obstruyéndoles el camino a la estación.

-Iremos a pie-Dijo Aleksey antes de abrir la puerta del maletero de una patada y después de cubrir al resto de las personas mientras salía saltaba por encima de los coches.

Cuando el ultimo del grupo había superado la primera aglomeración de coches, ya que mas adelante había mas, Jossef sacó una granada que había guardado hasta entonces y la lanzó contra los coches.

La explosión alcanzó de pleno a la horda de locos que vieron su avance frenado durante unos treinta segundos. 
Para entonces el grupo estaba a las puertas del metro y todos ellos lanzaron un suspiro de alivio cuando vieron en la puerta de la estación a un grupo de templarios instalando a toda velocidad una ametralladora MG-34.

- Yo me quedaré con ellos - Dijo Jossef - Suerte y gracias, me habéis salvado la vida -
Todos se fueron después de despedirse a excepción de Aleksey que esperó a que todos se fueran para darle su escopeta y toda su munición.
- Espero con esto salvarte la vida otra vez - Dijo Aleksey con una triste sonrisa - Nos volveremos a ver -
- Eso te lo juro - Dijo Jossef mientras recargaba el arma - Te lo juro -


El interior de la estación de metro estaba abarrotado de personas. El alboroto era indescriptible y los llantos de niños y mayores inundaban la zona.
Para la llegada del siguiente metro faltaban cinco minutos pero eso parecía una eternidad ya que cada vez los disparos se oían mas cerca y la gente temía que los templarios no aguantaran más tiempo.
Por la entrada oeste, la contraria a la que había tomado el grupo, bajó un templario portando en brazos a uno de sus compañeros que gritaba y se quejaba.
Roberto, que era estudiante de medicina, fue a socorrerle junto a Aleksey.
El templario sano les contó que el arma de su amigo había explotado y un trozo de metralla se le había clavado en el brazo. Roberto estuvo tres minutos extrayendo el trozo de metal y otro minuto tratando la herida pero, cuando acabó, el templario estaba estabilizado y parecía que se pondría bien.

Entonces empezó a oírse el metro en la lejanía.
Y una enorme explosión más cerca.

La entrada éste saltó por los aires haciendo que cayeran escombros por toda la estación.
Los cinco templarios que habían defendiendo la entrada, entre los que estaba Jossef bajaban a toda velocidad las escaleras de la estación.
Entonces un brutal grito resonó en toda la estación desde la entrada oeste.
- ¡Corred! - Dijo el primero de tres templarios que bajaban por las escaleras del otro lado de la estación disparando a una horda de locos que se cernían sobre ellos.

En pocos segundos la marea humana empezó a empujarse por entrar en el metro que acababa de llegar. Aleksey corrió junto a Roberto y el otro templario mientras ayudaban a caminar al herido, pero en el último momento alguien chocó contra Aleksey haciéndole perder el equilibrio. Cuando Aleksey pudo levantarse casi toda la gente había entrado en el tren y pudo ver a Ana en una de las puertas gritándole que se levantara y fuera con ella.
El se levantó a toda prisa, deseaba volver a abrazarla, corrió hacia la puerta todo lo que pudo y alcanzó el final del andén y empezó a meter el primer pie en el vagón.
Entonces todo acabó.
Vio una mano ensangrentada clavarse bajo su clavícula izquierda hasta hundir sus dedos en su carne. Aleksey alargó la mano para intentar tocar a Ana pero no pudo, no la tocó; y nunca la volvió a tocar. Mientras tanto la brutal criatura había hundido prácticamente toda su mano bajo la clavícula de Aleksey y con un sordo chasquido partió la clavícula y extrajo su mano por el lado contrario de donde la había clavado.

Aleksey sintió más dolor entonces que en toda su vida, se le nubló la vista y le fallaron las piernas. Cayendo así donde antes había estado el metro. Entonces algo dentro de su cerebro se encendió y grito dentro de su cabeza ”No quiero morir” Entonces Aleksey corrió, o más bien por las vías del metro tanto como pudo, corrió hasta que el dolor hizo que le ardiera todo el cuerpo desde el corazón que latía desbocado hasta la punta de sus dedos. Entonces se apoyó en una de las paredes de las vías y se quedó allí sentado dejando que el ardiente calor carbonizara a su cuerpo por dentro. Entonces la voz que le gritaba que resistiera se acalló y otra más triste empezó a murmurarle: ”Descansa, porque ya no te queda nada”.

***

Aleksander se encontraba en la azotea de la tienda de electrónica sacándose la bala da la pierna con unos alicates.
-Perdona por el disparo-La voz del niño que estaba junto a el sonaba triste y arrepentida
-No hay nada que perdonar-Dijo Aleksander cuando se extrajo la bala-Si no me hubieras disparado tu, lo habría hecho yo-
Después de tirar la bala, Aleksander se fijó por primera vez en el aspecto del niño. Para empezar la ropa era bastante curiosa. Llevaba una chaqueta de tela muy gruesa con bastantes parches, pero si le parecía que en la chaqueta llevaba parches en las piernas parecía que no llevaba otra cosa. Sus pantalones eran un conjunto de parches tejidos entre ellos y su zapatos eran unas enormes botas de cuero que debían de se por lo menos tres tallas mas grandes de lo necesario, al igual que el resto de su ropa.
Físicamente tenía la constitución de un niño de seis años pero no por ello se parecía a un niño. Era blanco hasta un punto enfermizo y tenía unas ojeras que cubrían la totalidad de las cuencas de los ojos. Sus ojos de color negro se camuflaban con el negro de sus ojeras y el color rojo sangre de su pelo le daba un aspecto de monstruo de pesadilla.
-¿Por que llevas ropa tan grande?-Fue la única pregunta que consiguió hacer Aleksander.
-Crezco muy rápido-Dijo el niño que claramente estaba impresionado por como Aleksander se sacó la bala-¿No te ha dolido el disparo?-
-Ya estoy acostumbrado-Murmuró Aleksander antes de decir la pregunta que llevaba mucho tiempo queriendo formular-¿Cómo te llamas?
-Umrak-Dijo secamente
-¿Vives solo Umrak?-Preguntó Aleksander
-Vivo con mi madre-A Aleksander le dio un vuelco el corazón al oír que habían más supervivientes
-¿Podríamos ir a verla?-Dijo Aleksander en un susurro.
-Claro-Dijo Umrak antes de levantarse-¿Vamos?
-Si, claro-

***

Tras mucho tiempo sintiendo como su cuerpo se deshacía por dentro en una combustión interminable Aleksey sintió que el insufrible dolor se volvía algo mas tolerable así que empezó a contar.
Después de diez minutos comprobando que podía mover todas sus extremidades empezó a arrastrarse por el suelo. Tenía sed, muchísima sed, así que se puso a buscar agua. Al final metió su mano en un charco de agua formado a causa de una gotera en el techo o de una tubería perforada. Bebió el agua con gran avidez hasta que no quedo una sola gota, entonces pudo levantarse.
Seguía teniendo sed pero ahora se encontraba suficientemente bien como para caminar, así que se dirigió a la estación de metro. Allí no vio a nadie pero encontró lo que buscaba, una maquina expendedora. No tenía dinero así que se puso aporrear el plástico que le separaba de las botellas de agua. Al tercer golpe el plástico cedió y Aleksey se dispuso a coger una de las botellas de agua.
Entonces unas manos le agarraron por el cuello y lo lanzaron a las vías del metro. Quizás fuera por el brutal dolor que había estado sufriendo o por lo destrozado que estaba pero no noto hasta mucho después que había aterrizado sobre una botella de cristal rota.
Aleksey se levanto como si aquello no fuera nada y se encaró a la criatura que le había atacado. Era uno de los locos pero algo había cambiado. Las venas que surcaban todo su cuerpo ya no parecían tan horribles, sus ojos inyectados en sangre ya no eran tan aterradores y la criatura ya no parecía tan peligrosa. Quizá fuera porque lo había perdido todo o porque era la única manera de conseguir agua pero Aleksey se lanzó contra el como si fuera un león saltando sobre una presa.
Aleksey lo tiró al suelo haciendo que el cráneo del loco se partiera contra el andén pero ni eso lo mató. Entonces el loco contraatacó golpeando a Aleksey con su garra a la mejilla derecha de él.
Aleksander notó el lacerante dolor que le había producido en la mejilla, pero eso, no lo paró tampoco a el. Aleksey empezó a golpearle la cara con sus puños sin prestar atención a los arañazos y desgarrones que el loco le estaba produciendo en su pecho.
La ira había cegado a Aleksey y no vio nada hasta después de mucho tiempo, lo que luego descubrió que fueron dos horas, pero cuando volvió a tener conciencia de si mismo lo único que había debajo suya era una pulpa rojiza y un montón de losas de mármol pulverizadas.

Entonces cayó en la cuenta de que antes casi le habían arrancado un brazo y ya lo podía mover a la perfección, llevaba la espalda llena de fragmentos de cristal, cuyo dolor no notaba, y había destrozado los huesos de un Kulzar con simples puñetazos.
Él ya no era humano, ya no era él, ya no debía de estar vivo, pero lo estaba.

- Se acabó - Dijo Aleksey - Ya no soy quien era. -
Se levantó y cogió algo de comida y de bebida de la maquina expendedora.
- Aleksey murió de sed en los túneles del metro -
Comenzó a salir de la estación y cuando salió vio la desierta ciudad que desde entones fue su hogar.
- Pero nació de Aleksey un monstruo, un engendro - Entonces vio una gabardina de piel negra que llegaba hasta los tobillos y después de ponérsela dijo - Nació Aleksander. -

Continuara...

martes, 18 de mayo de 2010

Sobre el pago por prestamo de libros, en las bibliotecas publicas.

Escrito y firmado por José Luis Sampedro, escritor.


Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca
circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos.
Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.
Muchos años después hice una visita a una bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón
exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato
mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante
la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.
Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras
consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar
al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en
reconocimiento a su labor en favor del libro.
Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del
préstamo.
Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:

a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?
Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos
leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.
Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

miércoles, 31 de marzo de 2010

El Único, segunda entrega.

Continuamos con el relato "El Único" de Aleksander. Puedes encontrar la primera parte en este enlace.


Su casa era un edificio de cuatro plantas que había convertido en su centro de fabricación de armamento y su fortaleza en este mundo fantasma.

Después de cruzar el pesado portón de hierro se encontró con un robot bastante peculiar:
Sus patas eran un trípode rematado en ruedas, de cintura para arriba tenia la fisonomía de un humano pero sus dos brazos habían sido sustituidos por unas ametralladoras pesadas, de las que se montan en los blindados de combate.

- Saludos Aleksander - Dijo una metálica voz que provenía del robot.
- R.A.D, informa - Dijo el mientras se quitaba la gabardina mostrando bien su camisa sin mangas y sus brazos repletos de cicatrices desde el dorso de la mano hasta los hombros.
- Pisos 1, 2 y 3 seguros - Aleksander abrió los ojos sorprendido - Piso 4 bajo ataque -

Aleksander corrió hacia un de las paredes del recibidor y abrió una escotilla oculta, después, extrajo un arma bastante curiosa. Se trataba de una motosierra de mano, había tardado bastante en desarrollarla ya que no disponía de mucho equipo y por muy raro que parezca tampoco le sobraba el tiempo, ya que los robots de su fortaleza necesitaban mucho mantenimiento.


Después de coger el arma se subió al ascensor junto a un R.A.S.O (Robot Armado Soldado Ordinario) un robot bastante mas simple que el R.A.D pero mas fácil de construir y mas versátil en combate, después se dispuso a subir al cuarto piso.

***

Aleksey se encontraba tras el mostrador de la armería del pueblo con una Spas-12, una escopeta semiautomática, y esperando que alguno de esos locos cruzara la puerta.
De repente se oyeron varios disparos de revolver y por la puerta entraron Pedro y Agustín cargados con mochilas y disparando las pistolas a todo lo que se movía por la calle. Después de entrar cogieron una de las estanterías y la pusieron delante de las puerta, Aleksey salió de detrás del mostrador y les ayudó a arrastrarla.

- ¿Lo habéis cogido todo? - Preguntó Aleksey cuando taponaron la puerta.

Agustín abrió su mochila enseñándole la comida que contenía a Aleksey.
- Tendríamos que ir mañana a por mas y pasado mañana también… dentro de cinco días la gente ya habrá saqueado todos los supermercados - Dijo Agustín mientras recargaba el revolver.

- ¡Ayuda! - La voz desesperada de Camilo sonó desde la puerta trasera. 
Aleksey cogió la Spas y fue corriendo, cuando llegó, vio que uno de los locos estaba empujando la estantería que tapaba la puerta trasera para poder entrar y Camilo intentaba evitarlo pero sin mucho éxito.
Aleksey disparó más de seis veces contra la criatura y cuando cayó al suelo totalmente despedazado le disparó tres veces más. Luego ayudó a Camilo a arrastrar el armario hasta la puerta. 
- Jo… der - Dijo Camilo que aun no podía respirar con tranquilidad - Necesitamos más obstáculos en esta puerta. -
- Sí - Dijo Aleksey mientras recargaba la escopeta - Voy a llamar a Ana me estoy empezando a preocupar…joder tendría que haber ido yo… - 
En ese instante se abrió la puerta principal y se oyó la voz de Ana.
-Aleksey, ven-Dijo a viva voz desde la puerta principal.

Aleksey fue corriendo a la sala principal, deseaba volver a verla y poder abrazarla. Ella se había ido a mediodía  con  Catherine para reunir a los compañeros que faltaban y todas las provisiones que pudieran llevar, y ahora había vuelto junto a Catherine, Sandra, Roberto, Iván y Julián, que llevaba consigo sus inseparables MACs, pero… faltaba Guillén.

Aleksey no preguntó donde estaba, sabía la respuesta; los ojos de Ana se la mostraron, Corrió hacia ella y la abrazó, después de eso, de fortificar la armería y armar a toda la gente para que estuvieran preparados para un ataque, se fueron a ver las noticias para ver que estúpida medida daba el gobierno.

Pusieron el canal nacional, el único que seguía emitiendo, para ver que las noticias no hacían prácticamente referencia a la infección que se propagaba por las ciudades de la costa este, simplemente decían que no se viajara allí y que la gente de allí se quedara en casa.

- ¿Qué broma es esta? - Gritó Agustín cuando ya no pudo mas - He tenido que matar a tres personas de camino al supermercado y a otras dos volviendo de él. -
-¿Qué está pasando? -
Ahora fue Roberto el que habló, él era sin duda alguna la persona más desgraciada de este grupo, su mujer había desaparecido tras el ataque en el centro de la ciudad de una horda de locos. Hacía menos de un mes iba a trabajar, tenía una vida normal, y ahora…  Reprimió un sollozo, no le quedaba nada.

De repente el presentador de las noticias se levantó, alzó las manos y se oyó desde la TV``Todos al suelo´´ la voz que lo decía era autoritaria pero no parecía amenazante, de repente pareció que alguien cogía la cámara y enfocaba al individuo que entraba, todos se quedaron realmente impresionados.

El hombre al que enfocó la cámara vestía una armadura de placas, como las de un caballero medieval y llevaba un yelmo de la misma época al que le habían incorporado una máscara anti-gas GP 5, como las de los Swat. Además llevaba un tabardo blanco con una cruz roja y un montón de medallas colgando de los hombros.
Cuando el hombre llego a la mesa del presentador se sentó y se quitó el casco mostrando su cabello rojo oscuro y sus ojos negros, azabache intenso, por todo lo demás parecía una persona normal.
''Escuchar gentes de la costa este’’ Empezó a decir con una voz firme y serena``Soy el Gran Maestre Kasdin, actual general de lo que queda del ejército íbero y de la renaciente Orden del Temple ´´
- Debo estar soñando - Empezó a decir Iván con un susurro - ¿Dice que son los templarios? -
``A diferencia del gobierno, que ya ha abandonado el país, nosotros vamos a ayudaros´´ Su tono no sugerían ninguna duda de la veracidad de sus palabras``He reunido al primer Capítulo de la Orden y vamos a evacuar a los supervivientes en trenes. No huyáis en coche, no toméis ningún avión y no huyáis a pie… no lo conseguiríais.´´

- ¿Habéis visto la armadura? - Era Aleksey el que hablaba - Joder no es medieval la han creado ellos y eso no es acero es ceramita, más ligera y resistente… ¿Cómo la habrán hecho?
El hombre de la televisión continuó diciendo.
``En tres semanas llegaremos a las ciudades. Gentes de la costa este aguantad tres semanas… solo tres semanas y os doy mi palabra que podréis volver a vivir sin miedo´´ 


***

La puerta del ascensor chirrió al abrirse, como siempre, pero a diferencia de otras veces esta vez un Kulzar se encontraba al otro lado de la puerta.
Aleksander reprimió el impulso de descuartizarlo con la sierra y dejó que el R.A.S.O lo despedazara con sus dos rifles de asalto. Mientras el robot reducía a la criatura a un amasijo sanguinolento de carne palpitante Aleksander entro en el piso a la vez que encendía la motosierra.
Dentro encontró a dos Kulzars en la cocina y los atacó a una velocidad sobrenatural. Ensarto a uno de ellos con la sierra antes de que pudiera reaccionar y, luego, aumentando la potencia de la sierra al máximo  la alzó, partiendo su cuerpo en dos.

El siguiente Kulzar fue más rápido y aprovechó el sangriento espectáculo para lanzarse contra Aleksander y hundirle los dedos en su pecho hasta atravesar sus costillas. El dolor inundó el cuerpo de Aleksander pero ya estaba acostumbrado y aprovechando que el enemigo estaba junto a él le cortó las manos, que aun así se mantuvieron clavadas en el pecho de Aleksander. Luego Aleksander de un solo mandoble horizontal que lo partió en dos.

Después de acabar con los Kulzar de esa sala, y arrancarse las manos del pecho, fue hasta el pasillo donde se encontró con otros tres Kulzars, que se hallaban al otro extremo. Aleksander enfundó la sierra y desenfundó los revólveres que vació contra los enemigos en cinco segundos. Acabó con dos de ello pero el ultimo, aunque había perdido un brazo, seguía corriendo hacia el.

Aleksander sacó entonces la sierra y ensarto a la criatura, a la cual dejó clavada en la pared con ella. Luego, al no escuchar más ruidos en la casa, la inspeccionó para ver por donde habían entrado. Pronto encontró el lugar.

En el salón los Kulzars habían roto la ventana junto a los barrotes que había soldado y habían entrado por allí. Pero lo que lo dejó de piedra fue la imagen de un robot R.A.S.O. en el suelo y claramente dañado.

Se acercó corriendo a él y comprobó los desperfectos que tenía, las armas estaban bien, las extremidades también, el armamento y los sensores de localización de intrusos se encontraban en buen estado pero lo que luego vio hizo que blasfemara con fuerza, ya que se había quebrado la batería de fisión, y esa pieza, solo se encuentra en el centro de Valencia. 

***

A una semana de la evacuación el ambiente era muy distinto al de hacía dos semanas.
De las calles habían desaparecido las personas y solo quedaban las hordas de locos que corrían de una zona a otra buscando presas que devorar. Muchos edificios se habían desmoronado a causa de escapes de gas o a los golpes de los locos en sus cimientos. La gente se había atrincherado desde hacia varias semanas en algunos edificios clave: la comisaría, el ayuntamiento, la catedral, el supermercado… Pero los locos habían masacrado a la gente de algunos edificios, como había pasado hacía una semana en el supermercado o hace dos días en un bloque de edificios de once plantas; donde la gente se tiraba por las ventanas al ver que iban a ser asesinados por los locos.

En la armería del pueblo Aleksander y los demás miembros del grupo vigilaban las entradas y fabricaban más munición explosiva. Llevaban dos días en un silencio prácticamente absoluto para evitar alertar a los locos de la zona y ese silencio hizo que los potentes disparos que se oyeron sonaran incluso más fuertes de lo que ya eran.

Aleksander agarró la Spas-12 y se asomo a la tronera de una tapiada ventana, a ver que estaba pasando. Al principio no vio nada pero luego observó que una figura aparecía corriendo por el final de la calle hacia ellos y girándose para disparar a un grupo de cinco locos que le estaban siguiendo y a punto de darle alcance. Aleksander había presenciado muchas escenas así en los últimos días pero algo hizo que esta vez apartara el armario que había frente a la puerta y salió a cubrir la huida del hombre.

Agustín, Pedro, Camilo y Roberto después de preguntar, de manera muy grosera, que estaba haciendo decidieron salir a ayudarlo con sus pistolas y rifles de caza.
- La madre que me parió ese tío usa un rifle de asalto militar - Dijo Pedro mientras recargaba su modesto rifle de caza. Nadie había visto el rifle solo habían oído los disparos pero si Pedro decía que era un rifle militar, nadie se lo iba a discutir.

Al momento, hicieron retroceder a los locos, además mataron a uno de ellos, para luego, junto al desconocido, volver a entrar en la armería protegidos por los disparos del resto del grupo que se hallaba dentro de ella.

Cuando entraron y atrancaron la puerta Aleksander tiró la escopeta y después de abrazar a Ana la cual casi le dispara por haber hecho tamaña locura se giró hacia el desconocido, al cual pudo ver bien por primera vez. Recordaba al templario Kasdin pues llevaba una armadura de ceramita pero a diferencia de la de Kasdin esta era de malla y muy pocas placas. Además llevaba un rifle de asalto militar, un tabardo negro con la cruz blanca y un casco de caballero medieval con un visor térmico en la celada.
-Gra…cias-Dijo una voz  irregular de varón  desde dentro del casco. Después el hombre se descubrió dejando ver su rostro.

Continuará...

sábado, 26 de diciembre de 2009

El Dr. Isaac Asimov y su obra.



Después de ver la entrevista a Isaac Asimov que Aberron (twitter) ha colgado en su famoso blog Fogonazos no puedo por menos que comentar algunos de los libros que he leído de Asimov, ya que llevo años siendo un fiel lector de sus libros de ciencia ficción , asi como de sus ensayos de divulgación científica, por lo que conozco si no gran parte de su obra, que es extensísima, si una buena parte de ella.
El Sr. Asimov escribía libros a velocidad de vértigo y su obra supera los 300 libros editados, además de artículos de prensa y relatos cortos.





Para saber más de Asimov y su gran obra, puedes seguir este enlace, porque aquí voy a hablar únicamente de algunos de los libros de ciencia ficción, que desde muy joven he leído.



Sin duda, hasta que algunas de sus historias y relatos cortos fueron llevados al cine, como "El hombre del bicentenario" o "Yo robot" su obra más conocida fue la saga de "la fundación" que consta de entre 13 y 16 libros (la cosa no está clara).

 Los tres primeros libros se desenvuelven a través de una historia futura novelada que a grandes rasgos coincide en sus inicios con la Alta Edad Media, y la caída del Imperio Romano de donde Asimov toma no sólo las situaciones históricas sino incluso el nombre de algunos personajes de la serie (así por ejemplo el general del Imperio llamado Bel Riose es una transposición clara del Conde Belisario, el último general romano digno de tal nombre). El resto de los libros adoptan un desarrollo más libre, aunque todos ellos tienen, como leiv motiv, la existencia de una ciencia imaginada y desarrollada por Hari Seldon, la PSICOHISTORIA, que fundamentalmente se ocupa de predecir el desarrollo probable de grandes masas humanas a partir de datos tales como el entorno económico, político, militar, etc.


Posiblemente sus relatos de Robots sean desde el cine, lo más conocido de su obra, especialmente las tres leyes de la robótica.
-  Primera Ley: Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
-  Segunda Ley: Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto cuando éstas entren en conflicto con la Primera Ley.
-  Tercera Ley: Un robot debe proteger su propia integridad, siempre y cuando esto no impida el cumplimiento de la Primera Ley y Segunda Ley.




Actualmente se fabrican robot especialistas que no cumplen ni conocen estas tres leyes, y por supuesto los robots desarrollados para uso militar, que ya existen, tampoco.


Este es solo uno de ellos, hay muchos más, unos con fines nobles como las desactivadores de explosivos y otros con otros fines, como la vigilancia de instalaciones, he incluso otros con fines aun menos nobles...


Algunos de los libros de relatos cortos de robots, se hacen muy amenos de leer y son realmente sorprendentes en el argumento y la imaginación con la que se plantean las situaciones en las que intervienen los robots, de forma humanoide casi siempre. Escritos con un claro estilo policíaco, fue sin duda el precursor de la mezcla entre las novelas policíacas y la ciencia ficción.




Lamentablemente, según mi propio criterio, paso bastante desapercibida su miniserie del pequeño demonio Azazel, que consiste en unos breves relatos fantásticos en los que un humor ácido y corrosivo se concentra en la figura del protagonista, Azazel, un diminuto demonio de 2 centímetros, que desprecia a la humanidad y que, obligado a ayudar por necesidad a algunos de nuestra condición, produce resultados más que sorprendentes y  nunca como él tenía previsto. 

El otro personaje principal es el insoportable propietario/sufridor del pequeño demonio, George Bitternut, descendiente de aristócratas europeos, entre los que se halla, según cuenta él mismo, el rey danés que osó conquistar Inglaterra en el siglo XI, un personaje engreído, gorrón, jeta y vividor.


Además el tercer personaje es el aprovechado oyente de George, el propio Asimov, que se interesa en las historias porque le resultan útiles para escribirlas y venderlas, por lo que lo escucha y deja que llore en su hombro de vez en cuando. 


Pero para mí el mejor libro que leí de Isaac Asimov fue el maravilloso "Los propios dioses" del cual aprendí una frase que siempre he recordado cuando la situación lo ha requerido, que dice.


"Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano" .
De la cita original "Mit der Dummheit kämpfen Götter selbst vergebens." de Friedrich Schiller (1759–1805).




Este libro "Los propios Dioses" trata sobre el contacto entre dos inteligencias diferentes, de la diferencia entre formas de vida de diferentes universos, de la estupidez humana y extraterrestre :) y sobre todo con una imaginación sorprendente y solida que describe un extraño mundo de un universo paralelo, con unas extrañas formas de vida maravillosas, en la segunda de sus tres partes, mientras que en otra describe lo que seria la vida en la luna de una colonia humana estable, y los problemas de nacionalismo selenita, que podrían aparecer. 
Cada una de las tres partes que componen el libro, claramente diferenciadas, es en si un relato corto que en principio fueron publicados como tres relatos que se continuaban, y después se edito en un libro, tras el éxito cosechado como relatos. Sus títulos son, capitulo 1 "contra la estupidez" capitulo 2 "los propios dioses" capitulo 3 "luchan en vano".


El segundo capitulo, el que habla del universo paralelo, parece que fue la historia de la que mas orgulloso se sintió de haber escrito, y realmente no es para menos por que entre otras cosas describe a la vida del otro universo como triadas de seres etereos y los seres duros, es una idea alucinante, sorprendente y magníficamente desarrollada.


Para terminar con la ciencia ficción, aunque hay muchísimos libros mas, como para escribir un buen montón de entradas en el  blog, otro de los libros que vale la pena recordar de Asimov es "El final de la Eternidad".
Tan imaginativo como casi todos los del autor, en esta ocasión Asimov hace que  imaginemos un mundo en el que los viajes en el tiempo son posibles y por lo tanto se puede cambiar el futuro, así tenemos a un grupo de "intemporales" llamados Eternos, que guían el destino de la humanidad a traves de su intervención en el transcurso del tiempo real, en el lugar preciso y en el momento adecuado, cercenando así ciertas líneas de un futuro posible, y desarrollando otras según sus designios.
Para leer un resumen completo del argumento, sigue el enlace.


Mención a parte merecen sus ensayos de divulgación científica sencilla, amena, didáctica y de fácil lectura que tocan temas de todo tipo desde la divulgación histórica, con temas tan dispares como la formación de Estados Unidos a La Biblia "Guía Asimov de La Biblia".
Así como divulgación de temas puramente científicos como astronomía, física, biología, psicología y casi cualquier campo del conocimiento científico de su época.


Pase muchas tarde de vacaciones en Galicia, sentado bajo un árbol o a la orilla del río, el río Tea, leyendo un libro de Asimov, y tengo un buen recuerdo de ello. 
Tal vez en el futuro hable de algún otro libro de Asimov, por que se han quedado un buen montón de libros en el tintero, y nunca mejor dicho.


Bibliografía.
Desde luego esta relación no está completa, ni siquiera ordenada por fecha de publicación, sino alfabéticamente y solo están las obras publicadas en español, muchas de las ediciones (las de Bruguera, pej.) no son precisamente las más fáciles de encontrar hoy en día.


·  A lo marciano, Martínez Roca, Super Ficción nº 61, (1977)
·  Alpha centauri, Alianza, Libro de Bolsillo nº 1020
·  La alta edad media, Alianza, Libro de Bolsillo nº 894
·  Anochecer, (con Robert Silverberg), Plaza & Janes, Jet nº 136/22
·  Asesinato en la convención, Bruguera, Colección naranja nº 43
·  Azazel, Plaza & Janes, Jet
·  Bovedas de acero, Orbis, Biblioteca de Ci-Fi nº 13
·  Caliban, Ediciones B, Nova Exito nº 1373
·  Ciencia-3, Bruguera, Libro Blanco nº 22
·  Civilizaciones extraterrestres, Bruguera, Colección Naranja nº 54
·  Compre Júpiter, Bruguera, Libro Amigo nº 632
·  Las corrientes del espacio, Martinez Roca, Super Ficción
·  Cuarta Generación, Caralt Editor, Ciencia-Ficción nº 11, (1977)
·  La edad de oro de la Ciencia Ficcion I, Martinez Roca, Super Ficción nº 7
·  La edad de oro de la Ciencia Ficcion II, Martinez Roca, Super Ficción nº 1
·  Estoy en PuertoMarte sin Hilda, Alianza, Libro de Bolsillo nº 366 
·  La estrella de Belen, Bruguera, Libro Blanco nº 11
·  El fin de la eternidad, Martinez Roca, Super Ficción
·  Fundación, Bruguera, Libro Amigo nº 385
·  Fundación e imperio, Bruguera, Libro Amigo
·  Fundación y tierra, Plaza & Janes, Gran Reno
·  Los griegos, historia, Alianza, Libro de Bolsillo nº 810
·  ¿Hay alguien ahí?, Bruguera, Libro Blanco nº 15
·  Hijo del tiempo, Plaza & Janés, Éxitos
·  Historia de los egipcios, Alianza, B. Tematica Alianza nº 1
·  El hombre del bicentenario, Orbis, Biblioteca de Ci-Fi nº 29
·  Introducción a la ciencia, Plaza & Janes
·  Los limites de la fundacion, Bruguera, Cinco Estrella
·  Lucky starr, las lunas de Júpiter, Bruguera, Todolibro nº 34
·  Lucky Starr, el ranger del espacio, Bruguera, Todolibro nº 16
·  Memorias, Ediciones B, Vib nº 138/5, (1994)
·  Nemesis, Plaza & Janes, Jet nº 136/19, (1989)
·  La palabra clave y otros, Ultramar
·  Los propios dioses, (Planeta), Best Sellers Planeta
·  Los robots, Orbis, Biblioteca de Ci-Fi nº 61
·  Los robots del amanecer, Plaza & Janes, Gran Reno
·  Robots e imperio, Plaza & Janes, Gran Reno
·  Segunda fundacion, Bruguera, Libro Amigo nº 385
·  Seleccion-1, Bruguera, Libro Amigo nº 336
·  Seleccion-2, Bruguera, Libro Amigo nº 346
·  Seleccion-3, Bruguera, Libro Amigo nº 362
·  Sobre la Ciencia Ficción, Edhasa
·  El sol desnudo, Orbis, Biblioteca de Ci-Fi nº 7
·  Un guijarro en el cielo, Martínez Roca, Super Ficción nº 106
·  El universo (I), Alianza, B. F. D. N. T.
·  El universo (II), Alianza, B. F. D. N. T. nº 5
·  Visiones de robot, Plaza & Janés, Jet nº 21, (1993)
·  Yo, Robot, Edhasa, Nebulae