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lunes, 14 de junio de 2010

El Único ,un relato corto original de Aleksander. Tercera entrega.

Capítulos anteriores aquí.

El Único, tercera entrega.

Era un rostro de una perfección sobrenatural. Sus facciones proporcionadas, su pelo rubio claro y largo que le llegaba hasta el cuello, su barba que había sido recortada para que tuviera medio centímetro de longitud y los ojos violetas le daban al hombre un aspecto místico.
- Como he… dicho - El hombre respiraba a gran velocidad, parecía que llevaba corriendo mucho tiempo - Gracias, soy el sargento templario Jossef del Primer Capitulo De Los Exploradores.
- Jossef... al ser un templario tenemos muchas preguntas que hacerte - Dijo Aleksey que estaba recargando la Spas - Ya que he sido el primero en ayudarte hare la primera… ¿Cómo habéis forjado esas armaduras de ceramita? Son… -
- ¡Mierda Aleksey! ¿Tienes a un templario delante y lo único que se te ocurre es como han forjado sus armaduras? - Gritó Agustín sin dejar acabar la pregunta a Aleksey. - Jossef... ¿por que os llamáis templarios…? -
- Otro que tal - Empezó a decir Camilo - ¿Cómo esta el resto del… -

Los compañeros siguieron haciendo preguntas sin dejarle contestar durante casi una hora pero al fin Jossef respondió a todas las preguntas aunque desilusionó a algunos ya que Aleksey descubrió que no podía fabricar armaduras de ceramita con el equipo que tenia y Agustín se perdió en el discurso sobre la ideología de los templarios y por que ellos se autoproclamaron así.

Aun con todos aquellos disgustos y desengaños si que lograron enterarse de la situación del resto de la península. El estado era crítico, y que después de esta evacuación la línea de defensa, para contener a estas bestias, se situaría al oeste de Madrid, dejando al resto de la península sin ningún tipo de protección.

- Y creo que eso es todo - Empezó a decir de nuevo Jossef - Creo que lo mejor será que me quede con vosotros y os ayude a llegar al punto de evacuación, sinceramente, yo solo no tengo tampoco muchas posibilidades de llegar.
- Tu compañía es bien recibida - Dijo Aleksey - Pues no será fácil llegar al punto de evacuación -

***
- Que razón tenia - Dijo un sonriente Aleksander cuando sus pies tocaron la azotea del edificio al que había saltado.
Aleksander había decidido ir a Valencia a por la batería que necesitaba. Además, llevaba un tiempo pensando que la forma mas segura de moverse por la ciudad era saltar de un edificio a otro pero, hasta ahora, nunca había llegado a probarlo.
Estaba entrando en Valencia y aunque se encontraba a unos cuantos kilómetros de distancia de la tienda de ingeniería su velocidad sobrenatural y sus saltos inhumanos le acercaban a una velocidad desmesurada.
- Parece que los Kulzars no han infestado las azoteas y los balcones - Dijo después de aterrizar suavemente en otro balcón y antes de saltar a una azotea cercana.

Como Aleksander, predijo a los diez minutos había alcanzado la azotea de la tienda de ingeniería y empezó a entrar sigilosamente en el gran complejo de ingeniería.
La verdad es que todo iba relativamente bien. Solo había tenido que decapitar a un Kulzars y destrozar a golpes a otros dos, después de eso se había adentrado en la tienda hasta sus profundidades y estaba a pocas habitaciones de la zona de piezas de fisión.
Entonces se oyó un sonido de metales cayendo.
Aleksander desenfundo su Deagle, una pistola de gran potencia que había traído por si las cosas se complicaban, y entro en la sala. La oscuridad en esa sala era absoluta por lo que sus ojos tardaron unos cuantos segundos en penetrar en la oscuridad y ver la totalidad de la sala, a decir verdad; a pesar de todas las veces que Aleksander se había maldecido por ser el monstruo que era, siempre había estado agradecido de sus dones y cualidades.

La habitación parecía vacía a primera vista pero entonces una pequeña figura salió de detrás de un armario y le disparó.
Aleksander ni siquiera se movió, ni siquiera disparo a la figura, porque se dio cuenta de que la bala no había explotado así que no era un hombre de Los Vástagos. ¿Que era esa criatura?
- ¿No gritas?-Dijo la figura ¿O estaba Aleksander delirando? - ¿No me atacas?
`` ¿Me está hablando? Eso es imposible debo estar delirando’’ Pensó Aleksander para intentar tranquilizarse, aunque sin mucho éxito.
- Esto no esta pasando - Dijo en un susurro Aleksander que no salía de su estado de estupor - No existes -
- ¿Hablas? - Dijo la extraña voz - ¿Qué eres? -
- ¿Y tú? - Aleksander no se lo creía ``eso´´ no podía estar ahí.

Entonces la pequeña figura encendió un linterna y le mostró a Aleksander que si estaba junto a él.
Aleksander soltó la pistola la cual cayó al suelo y luego el mismo cayó de rodillas al suelo.
- No estoy solo - Su voz le sonaba irreal, increíble - Hay alguien mas aquí… - Las palabras no le salían de la boca - Un… - no podía decirlo no podía ser verdad, pero estaba allí, era cierto, había un - …Niño -

***


- ¡Traga plomo monstruo! - Gritó Julian mientras vaciaba los cargadores de sus Macs sobre el loco que estaba delante del todo terreno.

El Land Rover incrustó al desdichado loco en su parachoques sin frenar su avance.

Como si fuera un clavo perforando la madrea, el Land Rover se abría paso a golpes entre los locos para intentar llegar hasta la estación de metro.
- Mierda Roberto mira por donde vas que a este paso vas a acabar aplastando el motor del coche - Dijo Camilo mientras recargaba la escopeta que llevaba.
- ¿Te crees que es fácil? Estos gilipollas se lanzan contra el coche -

Desde la armería hasta la estación había solo tres calles pero el avance era tan lento que solo habían atravesado una de las calles. Además por si los locos no fueran suficiente problema había un montón de escombros y coches abandonados obstaculizando el avance.

Aleksander, que iba en la zona que debía ocupar un enorme maletero, junto a Jossef y Ana disparaba a todo ser que hubiera fuera del coche y solo paraba de disparar cuando el silencio del cargador vació se prolongaba unos segundos.

Al alcanzar el principio de la tercera calle el coche estaba para el arrastre y la munición prácticamente se había acabado pero lo que mas les asustó fue ver una aglomeración de coches abandonados obstruyéndoles el camino a la estación.

-Iremos a pie-Dijo Aleksey antes de abrir la puerta del maletero de una patada y después de cubrir al resto de las personas mientras salía saltaba por encima de los coches.

Cuando el ultimo del grupo había superado la primera aglomeración de coches, ya que mas adelante había mas, Jossef sacó una granada que había guardado hasta entonces y la lanzó contra los coches.

La explosión alcanzó de pleno a la horda de locos que vieron su avance frenado durante unos treinta segundos. 
Para entonces el grupo estaba a las puertas del metro y todos ellos lanzaron un suspiro de alivio cuando vieron en la puerta de la estación a un grupo de templarios instalando a toda velocidad una ametralladora MG-34.

- Yo me quedaré con ellos - Dijo Jossef - Suerte y gracias, me habéis salvado la vida -
Todos se fueron después de despedirse a excepción de Aleksey que esperó a que todos se fueran para darle su escopeta y toda su munición.
- Espero con esto salvarte la vida otra vez - Dijo Aleksey con una triste sonrisa - Nos volveremos a ver -
- Eso te lo juro - Dijo Jossef mientras recargaba el arma - Te lo juro -


El interior de la estación de metro estaba abarrotado de personas. El alboroto era indescriptible y los llantos de niños y mayores inundaban la zona.
Para la llegada del siguiente metro faltaban cinco minutos pero eso parecía una eternidad ya que cada vez los disparos se oían mas cerca y la gente temía que los templarios no aguantaran más tiempo.
Por la entrada oeste, la contraria a la que había tomado el grupo, bajó un templario portando en brazos a uno de sus compañeros que gritaba y se quejaba.
Roberto, que era estudiante de medicina, fue a socorrerle junto a Aleksey.
El templario sano les contó que el arma de su amigo había explotado y un trozo de metralla se le había clavado en el brazo. Roberto estuvo tres minutos extrayendo el trozo de metal y otro minuto tratando la herida pero, cuando acabó, el templario estaba estabilizado y parecía que se pondría bien.

Entonces empezó a oírse el metro en la lejanía.
Y una enorme explosión más cerca.

La entrada éste saltó por los aires haciendo que cayeran escombros por toda la estación.
Los cinco templarios que habían defendiendo la entrada, entre los que estaba Jossef bajaban a toda velocidad las escaleras de la estación.
Entonces un brutal grito resonó en toda la estación desde la entrada oeste.
- ¡Corred! - Dijo el primero de tres templarios que bajaban por las escaleras del otro lado de la estación disparando a una horda de locos que se cernían sobre ellos.

En pocos segundos la marea humana empezó a empujarse por entrar en el metro que acababa de llegar. Aleksey corrió junto a Roberto y el otro templario mientras ayudaban a caminar al herido, pero en el último momento alguien chocó contra Aleksey haciéndole perder el equilibrio. Cuando Aleksey pudo levantarse casi toda la gente había entrado en el tren y pudo ver a Ana en una de las puertas gritándole que se levantara y fuera con ella.
El se levantó a toda prisa, deseaba volver a abrazarla, corrió hacia la puerta todo lo que pudo y alcanzó el final del andén y empezó a meter el primer pie en el vagón.
Entonces todo acabó.
Vio una mano ensangrentada clavarse bajo su clavícula izquierda hasta hundir sus dedos en su carne. Aleksey alargó la mano para intentar tocar a Ana pero no pudo, no la tocó; y nunca la volvió a tocar. Mientras tanto la brutal criatura había hundido prácticamente toda su mano bajo la clavícula de Aleksey y con un sordo chasquido partió la clavícula y extrajo su mano por el lado contrario de donde la había clavado.

Aleksey sintió más dolor entonces que en toda su vida, se le nubló la vista y le fallaron las piernas. Cayendo así donde antes había estado el metro. Entonces algo dentro de su cerebro se encendió y grito dentro de su cabeza ”No quiero morir” Entonces Aleksey corrió, o más bien por las vías del metro tanto como pudo, corrió hasta que el dolor hizo que le ardiera todo el cuerpo desde el corazón que latía desbocado hasta la punta de sus dedos. Entonces se apoyó en una de las paredes de las vías y se quedó allí sentado dejando que el ardiente calor carbonizara a su cuerpo por dentro. Entonces la voz que le gritaba que resistiera se acalló y otra más triste empezó a murmurarle: ”Descansa, porque ya no te queda nada”.

***

Aleksander se encontraba en la azotea de la tienda de electrónica sacándose la bala da la pierna con unos alicates.
-Perdona por el disparo-La voz del niño que estaba junto a el sonaba triste y arrepentida
-No hay nada que perdonar-Dijo Aleksander cuando se extrajo la bala-Si no me hubieras disparado tu, lo habría hecho yo-
Después de tirar la bala, Aleksander se fijó por primera vez en el aspecto del niño. Para empezar la ropa era bastante curiosa. Llevaba una chaqueta de tela muy gruesa con bastantes parches, pero si le parecía que en la chaqueta llevaba parches en las piernas parecía que no llevaba otra cosa. Sus pantalones eran un conjunto de parches tejidos entre ellos y su zapatos eran unas enormes botas de cuero que debían de se por lo menos tres tallas mas grandes de lo necesario, al igual que el resto de su ropa.
Físicamente tenía la constitución de un niño de seis años pero no por ello se parecía a un niño. Era blanco hasta un punto enfermizo y tenía unas ojeras que cubrían la totalidad de las cuencas de los ojos. Sus ojos de color negro se camuflaban con el negro de sus ojeras y el color rojo sangre de su pelo le daba un aspecto de monstruo de pesadilla.
-¿Por que llevas ropa tan grande?-Fue la única pregunta que consiguió hacer Aleksander.
-Crezco muy rápido-Dijo el niño que claramente estaba impresionado por como Aleksander se sacó la bala-¿No te ha dolido el disparo?-
-Ya estoy acostumbrado-Murmuró Aleksander antes de decir la pregunta que llevaba mucho tiempo queriendo formular-¿Cómo te llamas?
-Umrak-Dijo secamente
-¿Vives solo Umrak?-Preguntó Aleksander
-Vivo con mi madre-A Aleksander le dio un vuelco el corazón al oír que habían más supervivientes
-¿Podríamos ir a verla?-Dijo Aleksander en un susurro.
-Claro-Dijo Umrak antes de levantarse-¿Vamos?
-Si, claro-

***

Tras mucho tiempo sintiendo como su cuerpo se deshacía por dentro en una combustión interminable Aleksey sintió que el insufrible dolor se volvía algo mas tolerable así que empezó a contar.
Después de diez minutos comprobando que podía mover todas sus extremidades empezó a arrastrarse por el suelo. Tenía sed, muchísima sed, así que se puso a buscar agua. Al final metió su mano en un charco de agua formado a causa de una gotera en el techo o de una tubería perforada. Bebió el agua con gran avidez hasta que no quedo una sola gota, entonces pudo levantarse.
Seguía teniendo sed pero ahora se encontraba suficientemente bien como para caminar, así que se dirigió a la estación de metro. Allí no vio a nadie pero encontró lo que buscaba, una maquina expendedora. No tenía dinero así que se puso aporrear el plástico que le separaba de las botellas de agua. Al tercer golpe el plástico cedió y Aleksey se dispuso a coger una de las botellas de agua.
Entonces unas manos le agarraron por el cuello y lo lanzaron a las vías del metro. Quizás fuera por el brutal dolor que había estado sufriendo o por lo destrozado que estaba pero no noto hasta mucho después que había aterrizado sobre una botella de cristal rota.
Aleksey se levanto como si aquello no fuera nada y se encaró a la criatura que le había atacado. Era uno de los locos pero algo había cambiado. Las venas que surcaban todo su cuerpo ya no parecían tan horribles, sus ojos inyectados en sangre ya no eran tan aterradores y la criatura ya no parecía tan peligrosa. Quizá fuera porque lo había perdido todo o porque era la única manera de conseguir agua pero Aleksey se lanzó contra el como si fuera un león saltando sobre una presa.
Aleksey lo tiró al suelo haciendo que el cráneo del loco se partiera contra el andén pero ni eso lo mató. Entonces el loco contraatacó golpeando a Aleksey con su garra a la mejilla derecha de él.
Aleksander notó el lacerante dolor que le había producido en la mejilla, pero eso, no lo paró tampoco a el. Aleksey empezó a golpearle la cara con sus puños sin prestar atención a los arañazos y desgarrones que el loco le estaba produciendo en su pecho.
La ira había cegado a Aleksey y no vio nada hasta después de mucho tiempo, lo que luego descubrió que fueron dos horas, pero cuando volvió a tener conciencia de si mismo lo único que había debajo suya era una pulpa rojiza y un montón de losas de mármol pulverizadas.

Entonces cayó en la cuenta de que antes casi le habían arrancado un brazo y ya lo podía mover a la perfección, llevaba la espalda llena de fragmentos de cristal, cuyo dolor no notaba, y había destrozado los huesos de un Kulzar con simples puñetazos.
Él ya no era humano, ya no era él, ya no debía de estar vivo, pero lo estaba.

- Se acabó - Dijo Aleksey - Ya no soy quien era. -
Se levantó y cogió algo de comida y de bebida de la maquina expendedora.
- Aleksey murió de sed en los túneles del metro -
Comenzó a salir de la estación y cuando salió vio la desierta ciudad que desde entones fue su hogar.
- Pero nació de Aleksey un monstruo, un engendro - Entonces vio una gabardina de piel negra que llegaba hasta los tobillos y después de ponérsela dijo - Nació Aleksander. -

Continuara...

miércoles, 31 de marzo de 2010

El Único, segunda entrega.

Continuamos con el relato "El Único" de Aleksander. Puedes encontrar la primera parte en este enlace.


Su casa era un edificio de cuatro plantas que había convertido en su centro de fabricación de armamento y su fortaleza en este mundo fantasma.

Después de cruzar el pesado portón de hierro se encontró con un robot bastante peculiar:
Sus patas eran un trípode rematado en ruedas, de cintura para arriba tenia la fisonomía de un humano pero sus dos brazos habían sido sustituidos por unas ametralladoras pesadas, de las que se montan en los blindados de combate.

- Saludos Aleksander - Dijo una metálica voz que provenía del robot.
- R.A.D, informa - Dijo el mientras se quitaba la gabardina mostrando bien su camisa sin mangas y sus brazos repletos de cicatrices desde el dorso de la mano hasta los hombros.
- Pisos 1, 2 y 3 seguros - Aleksander abrió los ojos sorprendido - Piso 4 bajo ataque -

Aleksander corrió hacia un de las paredes del recibidor y abrió una escotilla oculta, después, extrajo un arma bastante curiosa. Se trataba de una motosierra de mano, había tardado bastante en desarrollarla ya que no disponía de mucho equipo y por muy raro que parezca tampoco le sobraba el tiempo, ya que los robots de su fortaleza necesitaban mucho mantenimiento.


Después de coger el arma se subió al ascensor junto a un R.A.S.O (Robot Armado Soldado Ordinario) un robot bastante mas simple que el R.A.D pero mas fácil de construir y mas versátil en combate, después se dispuso a subir al cuarto piso.

***

Aleksey se encontraba tras el mostrador de la armería del pueblo con una Spas-12, una escopeta semiautomática, y esperando que alguno de esos locos cruzara la puerta.
De repente se oyeron varios disparos de revolver y por la puerta entraron Pedro y Agustín cargados con mochilas y disparando las pistolas a todo lo que se movía por la calle. Después de entrar cogieron una de las estanterías y la pusieron delante de las puerta, Aleksey salió de detrás del mostrador y les ayudó a arrastrarla.

- ¿Lo habéis cogido todo? - Preguntó Aleksey cuando taponaron la puerta.

Agustín abrió su mochila enseñándole la comida que contenía a Aleksey.
- Tendríamos que ir mañana a por mas y pasado mañana también… dentro de cinco días la gente ya habrá saqueado todos los supermercados - Dijo Agustín mientras recargaba el revolver.

- ¡Ayuda! - La voz desesperada de Camilo sonó desde la puerta trasera. 
Aleksey cogió la Spas y fue corriendo, cuando llegó, vio que uno de los locos estaba empujando la estantería que tapaba la puerta trasera para poder entrar y Camilo intentaba evitarlo pero sin mucho éxito.
Aleksey disparó más de seis veces contra la criatura y cuando cayó al suelo totalmente despedazado le disparó tres veces más. Luego ayudó a Camilo a arrastrar el armario hasta la puerta. 
- Jo… der - Dijo Camilo que aun no podía respirar con tranquilidad - Necesitamos más obstáculos en esta puerta. -
- Sí - Dijo Aleksey mientras recargaba la escopeta - Voy a llamar a Ana me estoy empezando a preocupar…joder tendría que haber ido yo… - 
En ese instante se abrió la puerta principal y se oyó la voz de Ana.
-Aleksey, ven-Dijo a viva voz desde la puerta principal.

Aleksey fue corriendo a la sala principal, deseaba volver a verla y poder abrazarla. Ella se había ido a mediodía  con  Catherine para reunir a los compañeros que faltaban y todas las provisiones que pudieran llevar, y ahora había vuelto junto a Catherine, Sandra, Roberto, Iván y Julián, que llevaba consigo sus inseparables MACs, pero… faltaba Guillén.

Aleksey no preguntó donde estaba, sabía la respuesta; los ojos de Ana se la mostraron, Corrió hacia ella y la abrazó, después de eso, de fortificar la armería y armar a toda la gente para que estuvieran preparados para un ataque, se fueron a ver las noticias para ver que estúpida medida daba el gobierno.

Pusieron el canal nacional, el único que seguía emitiendo, para ver que las noticias no hacían prácticamente referencia a la infección que se propagaba por las ciudades de la costa este, simplemente decían que no se viajara allí y que la gente de allí se quedara en casa.

- ¿Qué broma es esta? - Gritó Agustín cuando ya no pudo mas - He tenido que matar a tres personas de camino al supermercado y a otras dos volviendo de él. -
-¿Qué está pasando? -
Ahora fue Roberto el que habló, él era sin duda alguna la persona más desgraciada de este grupo, su mujer había desaparecido tras el ataque en el centro de la ciudad de una horda de locos. Hacía menos de un mes iba a trabajar, tenía una vida normal, y ahora…  Reprimió un sollozo, no le quedaba nada.

De repente el presentador de las noticias se levantó, alzó las manos y se oyó desde la TV``Todos al suelo´´ la voz que lo decía era autoritaria pero no parecía amenazante, de repente pareció que alguien cogía la cámara y enfocaba al individuo que entraba, todos se quedaron realmente impresionados.

El hombre al que enfocó la cámara vestía una armadura de placas, como las de un caballero medieval y llevaba un yelmo de la misma época al que le habían incorporado una máscara anti-gas GP 5, como las de los Swat. Además llevaba un tabardo blanco con una cruz roja y un montón de medallas colgando de los hombros.
Cuando el hombre llego a la mesa del presentador se sentó y se quitó el casco mostrando su cabello rojo oscuro y sus ojos negros, azabache intenso, por todo lo demás parecía una persona normal.
''Escuchar gentes de la costa este’’ Empezó a decir con una voz firme y serena``Soy el Gran Maestre Kasdin, actual general de lo que queda del ejército íbero y de la renaciente Orden del Temple ´´
- Debo estar soñando - Empezó a decir Iván con un susurro - ¿Dice que son los templarios? -
``A diferencia del gobierno, que ya ha abandonado el país, nosotros vamos a ayudaros´´ Su tono no sugerían ninguna duda de la veracidad de sus palabras``He reunido al primer Capítulo de la Orden y vamos a evacuar a los supervivientes en trenes. No huyáis en coche, no toméis ningún avión y no huyáis a pie… no lo conseguiríais.´´

- ¿Habéis visto la armadura? - Era Aleksey el que hablaba - Joder no es medieval la han creado ellos y eso no es acero es ceramita, más ligera y resistente… ¿Cómo la habrán hecho?
El hombre de la televisión continuó diciendo.
``En tres semanas llegaremos a las ciudades. Gentes de la costa este aguantad tres semanas… solo tres semanas y os doy mi palabra que podréis volver a vivir sin miedo´´ 


***

La puerta del ascensor chirrió al abrirse, como siempre, pero a diferencia de otras veces esta vez un Kulzar se encontraba al otro lado de la puerta.
Aleksander reprimió el impulso de descuartizarlo con la sierra y dejó que el R.A.S.O lo despedazara con sus dos rifles de asalto. Mientras el robot reducía a la criatura a un amasijo sanguinolento de carne palpitante Aleksander entro en el piso a la vez que encendía la motosierra.
Dentro encontró a dos Kulzars en la cocina y los atacó a una velocidad sobrenatural. Ensarto a uno de ellos con la sierra antes de que pudiera reaccionar y, luego, aumentando la potencia de la sierra al máximo  la alzó, partiendo su cuerpo en dos.

El siguiente Kulzar fue más rápido y aprovechó el sangriento espectáculo para lanzarse contra Aleksander y hundirle los dedos en su pecho hasta atravesar sus costillas. El dolor inundó el cuerpo de Aleksander pero ya estaba acostumbrado y aprovechando que el enemigo estaba junto a él le cortó las manos, que aun así se mantuvieron clavadas en el pecho de Aleksander. Luego Aleksander de un solo mandoble horizontal que lo partió en dos.

Después de acabar con los Kulzar de esa sala, y arrancarse las manos del pecho, fue hasta el pasillo donde se encontró con otros tres Kulzars, que se hallaban al otro extremo. Aleksander enfundó la sierra y desenfundó los revólveres que vació contra los enemigos en cinco segundos. Acabó con dos de ello pero el ultimo, aunque había perdido un brazo, seguía corriendo hacia el.

Aleksander sacó entonces la sierra y ensarto a la criatura, a la cual dejó clavada en la pared con ella. Luego, al no escuchar más ruidos en la casa, la inspeccionó para ver por donde habían entrado. Pronto encontró el lugar.

En el salón los Kulzars habían roto la ventana junto a los barrotes que había soldado y habían entrado por allí. Pero lo que lo dejó de piedra fue la imagen de un robot R.A.S.O. en el suelo y claramente dañado.

Se acercó corriendo a él y comprobó los desperfectos que tenía, las armas estaban bien, las extremidades también, el armamento y los sensores de localización de intrusos se encontraban en buen estado pero lo que luego vio hizo que blasfemara con fuerza, ya que se había quebrado la batería de fisión, y esa pieza, solo se encuentra en el centro de Valencia. 

***

A una semana de la evacuación el ambiente era muy distinto al de hacía dos semanas.
De las calles habían desaparecido las personas y solo quedaban las hordas de locos que corrían de una zona a otra buscando presas que devorar. Muchos edificios se habían desmoronado a causa de escapes de gas o a los golpes de los locos en sus cimientos. La gente se había atrincherado desde hacia varias semanas en algunos edificios clave: la comisaría, el ayuntamiento, la catedral, el supermercado… Pero los locos habían masacrado a la gente de algunos edificios, como había pasado hacía una semana en el supermercado o hace dos días en un bloque de edificios de once plantas; donde la gente se tiraba por las ventanas al ver que iban a ser asesinados por los locos.

En la armería del pueblo Aleksander y los demás miembros del grupo vigilaban las entradas y fabricaban más munición explosiva. Llevaban dos días en un silencio prácticamente absoluto para evitar alertar a los locos de la zona y ese silencio hizo que los potentes disparos que se oyeron sonaran incluso más fuertes de lo que ya eran.

Aleksander agarró la Spas-12 y se asomo a la tronera de una tapiada ventana, a ver que estaba pasando. Al principio no vio nada pero luego observó que una figura aparecía corriendo por el final de la calle hacia ellos y girándose para disparar a un grupo de cinco locos que le estaban siguiendo y a punto de darle alcance. Aleksander había presenciado muchas escenas así en los últimos días pero algo hizo que esta vez apartara el armario que había frente a la puerta y salió a cubrir la huida del hombre.

Agustín, Pedro, Camilo y Roberto después de preguntar, de manera muy grosera, que estaba haciendo decidieron salir a ayudarlo con sus pistolas y rifles de caza.
- La madre que me parió ese tío usa un rifle de asalto militar - Dijo Pedro mientras recargaba su modesto rifle de caza. Nadie había visto el rifle solo habían oído los disparos pero si Pedro decía que era un rifle militar, nadie se lo iba a discutir.

Al momento, hicieron retroceder a los locos, además mataron a uno de ellos, para luego, junto al desconocido, volver a entrar en la armería protegidos por los disparos del resto del grupo que se hallaba dentro de ella.

Cuando entraron y atrancaron la puerta Aleksander tiró la escopeta y después de abrazar a Ana la cual casi le dispara por haber hecho tamaña locura se giró hacia el desconocido, al cual pudo ver bien por primera vez. Recordaba al templario Kasdin pues llevaba una armadura de ceramita pero a diferencia de la de Kasdin esta era de malla y muy pocas placas. Además llevaba un rifle de asalto militar, un tabardo negro con la cruz blanca y un casco de caballero medieval con un visor térmico en la celada.
-Gra…cias-Dijo una voz  irregular de varón  desde dentro del casco. Después el hombre se descubrió dejando ver su rostro.

Continuará...

domingo, 28 de marzo de 2010

Born of Hope, la precuela de El Señor de los Anillos.

Un nuevo spin off de la gran trilogía de J.R.R. Tolkien, realizado por fans amateur y con una calidad impresionante, resulta sorprendente que un producto tan bien hecho, no esté realizado por la industria cinematográfica de Hollywood, sino por aficionados.
Podemos verla subtitulada en español, con b.s.o. en ingles.

Con un metraje de mas de una hora, se narra la historia de los padres de Aragorn, su nacimiento y llegada a Rivendel, donde sera tutelado por el mismísimo Elrond, así mismo, relata el destino del linaje de los hombres de Numenor, los Dunedain, en Sindarin o elfico gris, que quiere decir, hombres del este.
Esta es su Web oficial.


Born of Hope - Extended Version
Cargado por BornofHope. - Mira películas y shows de TV enteros.


Hace unos meses, apareció otro proyecto amateur de calidad destacable, también inspirado en la temática del universo Tolkien, fue The Hunt for Gollum. 
Algo mas largo que un corto, y sin llegar a ser un largometraje, nos situa en la cacería de Gollum por parte de Trancos, partiendo desde Bree.


The Hunt For Gollum (HD version)
Cargado por HuntForGollum. - Mira películas y shows de TV enteros.

Aunque evidentemente los efectos especiales, y la participación de miles de extras, no son lo mas destacable de este tipo de films, la calidad de la localización de exteriores, guion, fotografía, interpretación y caracterización, resulta de un nivel técnico y profesional, ciertamente impresionante.
Esta es su Web oficial.


Visto en Cine Irreductible, el blog de cine de Javi Pelaez.

miércoles, 3 de marzo de 2010

El Único ,un relato corto original de Aleksander.

Esta es la primera parte de El Único, el primer relato corto escrito por nuestro joven amigo Aleksander, que en varias entregas, quiere compartir con nosotros esta apocalíptica historia de ficción, ambientada en un futuro próximo.




El Único.

Capítulo I

El ruido de los coches y el humo que salía de ellos, llenaba las calles del barrio.
La gente caminaba por las calles sin pararse y con prisa.
Entre toda la gente había un joven de unos dieciocho años que vestido con unos vaqueros negros, una camisa blanca con botones dorados y un abrigo largo que le llegaba a los tobillos, se mantenía apoyado en la pared que hacia esquina con la calle principal del barrio.

-Hola Aleksey-Dijo una chica que giraba en ese momento la esquina.
-Ana-dijo el con una sonrisa-Me alegro de que hayas llegado tan pronto-
-Bueno… ¿Qué es eso que querías enseñarme?-Preguntó Ana.
-Es un secreto-Rió Aleksey-Sígueme y pronto lo sabrás-

Cogió a Ana de la mano y mientras hablaban de la anterior fiesta que hubo con los amigos, llegaron a la plaza.

-Esta es la plaza de la catedral. ¿Qué tiene de nuevo este sitio?-Dijo extrañada Ana.
-He convencido al padre Miguel para que nos deje subir a la torre de la catedral-Dijo felizmente Aleksey.
-¡Eso es genial! Venga, a ver quien llega antes - Exclamó la chica maravillada.

Entre risas, los jóvenes llegaron a lo mas alto de la torre, desde la que se observaba todo el pueblo.

-Aleksey esto es… precioso… gracias - Dijo sobrecogida Ana.
-Por ti haría cualquier cosa - Dijo tímidamente después suspiró y volvió a hablar - Desearía que este momento nunca acabara y que siempre estuviéramos juntos-

-Siempre estaremos juntos-Dijo Ana antes de besarle.

***

El ruido del viento era lo único que desafiaba al silencio.
No había nada ni nadie, que se moviera por la calle.
En lo alto de la torre de la catedral se encontraba un hombre de unos veinticinco años vestido con unos vaqueros negros, una camisa blanca con unos deslustrados botones dorados y un abrigo largo del que hacia tiempo que la zona mas baja había sido desgarrada.


''Veo que no te has olvidado de que día es'' Pensó mientras miraba un desgastado  reloj que llevaba en la muñeca y siguió pensando ''Hoy se cumplen siete años del fin de tu mundo, del fin de tu barrio, del fin del último capítulo de la humanidad…'' los recuerdos le hicieron estremecerse ''Y del comienzo de su epilogo''.

''Que lastima que sea el último que queda para verlo'' Pensó mientras se acercaba al borde de la destrozada torre y después de pararse una fracción de segundo en la cornisa se dejó caer hacia la lejana calle que había veinte metros abajo.

***
El bar Rivera no tenía muchos clientes ese día, pero si que se destacaba un grupo de jóvenes, de entre dieciocho y veinticinco años, que charlaban mientras almorzaban. Otro hombre, de raza negra y de una edad similar, entró en el bar y se sentó juntó al grupo.

-Sup dawgs! -Dijo el chico sonriendo- ¡Camilo! Una cerveza o te vuelo la cabeza -decía mientras dejaba una MAC en la barra.
-Hola Julián-Dijo Aleksey-Llegas a tiempo para sumarte en nuestra conversación sobre como acabarán destruyendo este país - Dijo Aleksey en su típico tono irónico.
-Te digo yo que acabarán bombardeando todo el mundo - Dijo Guillén después de apurar su segundo vaso de cerveza - Ya solo respetan las ciudades mas importantes… y no creo que eso dure mucho.
-El bombardeo seria lo de menos ¿O es que no os habéis enterado? están experimentando con armas biológicas - Dijo Pedro, que esperaba impaciente que le trajeran su segundo vaso - Mi primo David está en el frente de Pakistán y me contó que hace una semana probaron un arma con la que rociaron un pueblo entero. La gente se volvió loca y a las pocas horas todos sangraban por la boca, los oídos, la nariz y hasta por  los ojos. Luego murieron, todos, sin supervivientes - Después de eso Camilo salió de la cocina del bar con una tapa de patatas bravas y el vaso de cerveza de Pedro, con lo que consiguió que no hablara durante un tiempo.
-A las bravas invito yo, que al fin acabo el turno-Después de eso se quitó el delantal y se sentó junto al grupo.
-Gracias tío pero después de la historia de Pedro no tengo hambre - Dijo Roberto.
-Otra vez hablando de la guerra ¿no? - Dijo Camilo que ya lo intuía, pues ese era el tema del que todos hablaban desde hacia unas semanas.
-Que esperabas - Dijo Aleksey con su típica media sonrisa - Prácticamente todos nosotros trabajamos con armas, además no dicen otra cosa en las noticias.

La afirmación de Aleksey era cierta. El y Guillén a pesar de que eran estudiantes de ingeniería habían sido contratados para construir y probar varios prototipos de arma y munición, Pedro, junto a Julián, que repartía sus pedidos, dirigía la armería de la zona además de instruir a la gente que quisiera en el uso de las armas, por último, Agustín e Iván eran dos sargentos de las fuerzas de caballería pesada, pilotos de tanques como decían ellos. El único que no trabajaba en el campo militar o armamentístico,además de Camilo que como se deduce era el camarero Bar Rivera; el bar de su familia, era Roberto que era un destacado estudiante de medicina, además trabajaba en un farmacia; de ayudante.

-Eso es verdad, parece que los gobiernos temen que las naciones europeas estén bajo la amenaza de alguno de los ejércitos enemigos.
-No me extrañaría - Dijo Iván. - La U.M.(Unión de Mercenarios) lleva un par de meses golpeando con fuerza los países del este de Europa, no me extrañaría que alguna de sus unidades de mercenarios estuviera por aquí marcando campamentos militares o fabricas de armamento para bombardearlas mas tarde.
-Tampoco seas paranoico colega - Dijo Agustín que disimulaba una sonrisa - sabes tan bien como yo que para eso necesitarían muchos más soldados de los que disponen ese atajo de mercenarios así que yo no me alarmaría tanto…

En ese momento por la puerta entraron el resto del grupo, las chicas: Catherine, Sandra y Ana.

-Bueno colegas yo me voy-Dijo Aleksey, que al ver a Ana, se levantó de la silla- Os dejo con las señoritas.
-Ya nos veremos colega - Dijeron los que no estaban tan concentrados en la discusión.
-Hola Aleks-Dijo Ana antes de besarle -  ¿Nos vamos? Hay muchas compras que hacer.
- Ya me temía - dijo con una sonrisa - Venga vamos-
Después de eso se cogieron de la mano y salieron del bar.

***

La caída duró unos segundos, después, cayó al suelo con la elegancia de un felino, como si de una altura de dos escalones se tratara.

En la caída se le desabrochó el abrigo mostrando así un cinturón del que colgaban dos revólveres de plata y un gran cuchillo.

''Soy el ultimo de una especie que en su afán por acabar con todo lo que le rodea acabó consigo mismo'' Recordó mientras desenvainaba su largo cuchillo, tiraba abajo la puerta de una casa cercana y entraba en ella.

Se oyó un grito que provenía del piso de arriba de la casa.

''Pero no estoy solo'' Pensó  mientras sacaba uno de los revólveres ''En nuestra carrera hacia la autodestrucción creamos una criatura que facilitó en gran medida el proceso''  Se acercó a la nevera y con un golpe de inhumana fuerza destrozó la puerta de esta dejando ver así los alimentos congelados que tenia.

Unos irregulares pasos se escuchaban cada vez mas cerca.

''En las películas y en los cuentos se les llama muertos vivientes, yo los llamo Kulzars''
Metió un par de cajas de comida en el bolsillo de su abrigo y se giró hacia la puerta, viendo venir a una persona con una cabeza surcada por miles de venas y en la que solo se mantenían unos pocos mechones de pelo.

La criatura grito con fuerza y corrió hacia el. Él no se lo pensó y lanzó el gran cuchillo contra la criatura, que fue atravesada y clavada en la pared.

''El problema es que son prácticamente inmortales, y solo se descubrió una forma de matarlos'' Pensó con odio mientras se acercaba al monstruo que ensartado en la pared intentaba alcanzarle con sus destrozadas manos,  giró el revólver cogiéndolo cómo si fuera un garrote ''Destrozarlos''.

***

-¿Has visto las noticias Ana? - preguntó Aleksey después de saludarla y besarla.
-No, pero he oído rumores - Dijo algo preocupada-¿Qué es eso de la Peste roja?
-Se ve que es una enfermedad que hace que la gente se vuelva loca y haga verdaderas atrocidades - Aleksey palideció de pronto - ¿Te acuerdas de lo de la madre de Mallorca?
-Como olvidarlo - Dijo ella palideciendo también - Estrangular a sus dos hijos… solo eran bebes.
-El mundo se va a la mierda y los gobiernos mientras tanto siguen con sus entupidas guerras - Dijo mientras caminaban hacia el bar Rivera.
-Espero que esa epidemia no llegue a la costa - Murmuró Ana claramente asustada.
-No te preocupes la enfermedad no puede surcar el mar ella sola y ya se han cancelado todos los vuelos y barcos a Baleares, además - Dijo abrazándola con cariño - Yo siempre te protegeré.

***
A los quince minutos una figura vestida con abrigo largo y empapado de sangre de pies a cabeza salio de la casa.
-Pero ocurrió algo – Dijo en voz alta, después de escupir la sangre que le había salpicado en los labios - Algunas pocas personas, desarrollaron un tipo de inmunidad a la infección, que le daba las capacidades físicas que proporcionaba el virus mortal pero no afectaba a su mente.

Caminó por la calle largo rato hasta que volvió a sumergirse en sus pensamientos.

''Pero ni esto hizo que los supervivientes dejaran de ser traicioneros, mezquinos y miserables'' Abrió una de las cajas de comida que había encontrado ese día y mientras caminaba hacia su casa empezó a comer '' Antaño yo formaba parte de ellos… pero me traicionaron. Ahora estoy solo''

Cuando se acabó la comida de esa caja volvió a recordar su pasado'' Los miserables se mataban unos a otros para robarse el dinero y joyas, pensando que cuando esto acabara serian ricos.''

Apareció otro Kulzar por la calle corriendo hacia él, desenfundó sus revólveres y acribillo a la criatura a balazos. El sonrió con su típica media sonrisa al ver que su munición explosiva despedazaba a la criatura.

***

-Aleksey me voy a comprar, vuelvo en un rato- Dijo Ana mientras abría la puerta.
-Espera un segundo- Dijo Aleksey que había estado encerrado en su pequeño taller personal hasta entonces, supuestamente, acabando un trabajo que había empezado junto a los profesores de la universidad - Tengo que darte una cosa - Iba hacia la puerta cuando se saco del bolsillo una pistola y se la tendió a Ana - De parte de Pedro, las cosas se están desmadrando y el centro de Valencia es una locura así que no vayas allí, y si por casualidad alguien con pinta de loco va corriendo hacia ti, vacíale el cargador encima.

-Aleksey Vodanovic ¿no crees que estas sacando las cosas de quicio? - Dijo Ana que se negaba a coger la pistola.
-¿Crees que exagero? - Se guardó la pistola y la cogió de la mano - Ven a ver esto - La llevó a su taller personal, donde ella se quedó impresionada ya que nunca antes lo había visto.
-Santo Dios…Aleksey se podría equipar a medio ejercito con las armas que guardas aquí - La verdad es que exageraba, pero no demasiado.

Había tres armarios con puertas de cristal donde se veía en el interior una gran variedad de armas, desde cuchillos, hasta una ametralladora de las que se montan en los blindados de combate. Había una mesa donde había una enorme cantidad de balas, armas medio desmontadas, muchos cables y otras piezas eléctricas.
De lo que no se dio cuenta hasta pasado un rato fue que en la esquina más cercana a la puerta había una enorme cápsula de acero con una puerta de cristal y en su interior una figura metálica bastante peculiar.

-¿Qué te parece el R.A.D (Robot Armado de Defensa)? Es mi mayor invención hasta la fecha… Aunque aun estoy lejos de acabarlo… Bueno a lo que venia… no toques las armas, algunas están cargadas, mira el ordenados - Dijo mientras activaba el ordenador y ponía un video que tenía en el fondo de escritorio.

- Esto, pasó ayer en el centro -
En el video se veía a un hombre en medio de una calle principal de Valencia, lleno de sangre, gritando como un loco y con el maltrecho cadáver de una mujer  a su lado, al parecer la había matado con sus propias manos. Dos policías se acercaron a él, armas en ristre, y cuando el demente salió corriendo hacia ellos ,abrieron fuego vaciando veinticuatro balas encima del hombre, todas acertaron en el torso.
Pero el loco no freno su carga ni paró de gritar histéricamente.
Se lanzo contra uno de los policías y con una fuerza descomunal lo tiró al suelo y comenzó a golpearle la cabeza contra el asfalto hasta aplastársela, literalmente.

Aleksey bajó el volumen porque la gente del video gritaba horrorizada y no se oía nada más. En eso momento, en el video, aparecieron dos obreros. Uno con un martillo hidráulico y otro con un hacha.

Las imágenes continuaban de una manera sangrienta, el obrero con el martillo ensartó al loco incrustando el martillo en el suelo. Pero para sorpresa de la gente, el loco seguía revolviéndose y gritando, siguió gritando hasta que el otro obrero le cortó la cabeza y, aun así, el resto del cuerpo siguió revolviéndose, hasta que el obrero del hacha, le corto el resto de las extremidades.
Después de eso Alexander apagó el video.

-¿Crees ahora que estoy exagerando? - Dijo volviendo a coger la pistola - Es una Star 9, es muy potente, así que ten cuidado.
-Pero Aleksey de que… ¿de que me va a servir la pistola si las de los policías no sirvieron para nada? - Dijo Ana aun pálida por el video.
-Te servirá para matarlo, porque tu pistola lleva balas explosivas.

***

Las pesadas botas de placas de metal y cuero duro pasaron por encima del desfigurado cadáver del Kulzar. Recargó los revólveres y los volvió a enfundar en el cinturón, después, siguió caminando hacia su casa, a la que llegó en pocos minutos.

Su casa era un edificio de cuatro plantas que había convertido en su centro de fabricación de armamento y su fortaleza en este mundo fantasma.

Continuara...

Banda sonora recomendada, Meko, Violadores del Verso, Zatu.